Ante todo educación. Hola a todos aquellos que puedan leerme. Me presento, soy Carlos "Gento" y este es el pequeño espacio en la red que me voy a permitir el lujo de usar para ir anotando las aventuras y desventuras del grupo de amiguetes que esta ya viviendo aventuras a través del modulo para Pathfinder RPG El Auge de los Señores de las Runas.
Dejad me que os ponga en antencedentes de como se gesto esta partida y de donde viene todo,quizás paresca que me valla algo por las ramas, pero si algo lo pongo aquí es por que seguramente algo tenga que ver con como hemos llegado mi grupo de juego a empezar este modulo. Todo comenzó hace muchos años, tenia un amigo que tenia otro amigo (que quizás no lo era tanto) que me hablo de juegos de rol de mesa. Yo era un gran aficionado al rol en videojuegos y cuando este amigo me hablo del de mesa se despertó mi curiosidad. Eso tenia que molar. Me explico muy por encima y muy malamente como funcionaba la mecánica, me dijo que era un juego basado en El Señor de los Anillos, del cual conocía aunque aun no había leído las novelas aún.
Yo ya conocía a estos amigos de mi amigo un poco y lo siguiente fue preguntar si me podía unir a ellos. Me comentaron que era una partida a modo de "coña", tomándoselo todo muy de cachondeo y nada de rol "serio", pero igualmente me parecían un grupo de amigos divertidos y mi curiosidad me podía por encima de todo. Llego el día y al fin pude probar como funcionaba eso de tirar dados y mirar la hoja de personaje. Me dieron una hoja ya hecha, y apenas recuerdo nada de lo que jugamos pero me enamore de la afición al instante. No paraba de preguntar cuando volvíamos a jugar, cosa que al ser una partida de coña no era muy a menudo. Fue entonces con mi insistencia cuando me hablaron que dentro de este amplio grupo, no recuerdo el numero pero eramos unos 8 mas o menos, tenían 3 de ellos una partida "seria". Basada realmente en el mundo de la Tierra Media y no como la otra. Me ofrecieron probar, pero me advirtieron y recalcaron que me la tomara en serio. Dije que si , mis ganas de mas me pudieron, pero me presente a la primera partida con algo de miedo a cargármela o no saber adaptarme a esa forma de juego. Nada del otro mundo, me adapte perfecta mente y eso de tomármelo en serio no era mas que divertirnos pero jugando en el mundo real del libro y sin nada de "putaditas divertidas" y dungeoneo a tope. He de confesar que la primera partida fue algo desastrosa, el master, por llamarlo de alguna manera, tenia la fea costumbre según el de putear a los iniciados a modo de novatada. Cogió mi flamante Beornida y me lo perdió en las montañas nubladas solo, matando a mi caballo inteligente a manos de un Troll y dejando me sin equipo ni comida ni nada que hacer. Vamos , que me jodió la hoja completa. Por suerte la cosa no quedo hay, la siguiente sesión se arreglo gracias a la buena regla universal "deus ex machina" y como con Resines, todo fue un mal sueño y reiniciamos mis aventuras. A partir de aquello todo fue a mas y hice buenos amigos, diversión a tope todo los domingos por las mañanas temprano hasta la hora de comer, quedadas por las tardes para hablar de la partida, descubrí la obra de Tolkien gracias al juego, de MERP saltamos y compaginamos con Kult y Vampiro Edad Oscura, me compre mi copia del MERP y Vampiro La Mascarada y llegamos incluso a flirtear con Star Wars D6. Ya con conocimiento del mundillo fue cuando un día hice una propuesta y dije "-Oye, jugamos mucho a rol, pero nunca hemos jugado al juego de rol por excelencia. ¿Por que no probamos Dragones y Mazmorras?". Al principio recuerdo que fue como "llevamos partidas de muchos juegos ya", pero se decidieron a que podríamos probar. Nos hicimos con algún manual de dudosa legalidad de AD&D que miramos, pero no tardo mucho en llegar a nuestros oídos el lanzamiento de una mas grande y mejor versión, D&D 3. Nos lanzamos de cabeza a el, y creo que no me equivoco si digo que nos encanto. Alguna partida de prueba después lo confirmó, el juego molaba. Pero paso lo que suele pasar, conocí a la que hoy es mi mujer y empezaba a estar un poco cansado del Master Cabroncete que ya no lo era nunca pero tocaba los huevos igual de jugador. Así que lo uno mas lo otro derivo en que me fui alejando mas y mas de las partidas asta que decidí dejarlas. A lo largo de los años incluso perdí parte del contacto con alguno de los buenos amigos que hice en las partidas, pero pude mantener el contacto con alguno. Pasaron los años y mis partidas y dados quedaron en el recuerdo. Pero llego la nueva generación, mi sobrino. Un chico que sin ser sobrino de sangre, no podía ser mas parecido a mi en gustos y aficiones. Le molaban los videojuegos tanto como a mi, le mola Star Wars igual, fan de Dragon Ball y auto denominado Friki desde que aprendió a hablar. Le mola todo lo que sea Friki según el. La esperanza de retomar la afición y encontrar un compi de juegos y videojuegos la encontré en el. Uno de sus tíos tuvo la genial y , pensé yo, temprana idea de regalarle un juego de mesa de verdad, nada de monopolis (aunque le encanta). Fue entonces cuando le regalo Carcassonne, un buen y divertido juego de mesa que a la temprana edad de 8 años y para este tipo de juegos,pillo las reglas facilmente y lo a convertido a día de hoy en un buen rival a batir. Esto despertó en el la afición por los juegos de mesa frikis, como el los llama.
Vinieron algunos más, pero fue las navidades pasadas cuando de manos de su tío el del Carcassonne y el aquí presente pidieron para el en sus cartas para los reyes magos un gran juego de mesa para el peque, Descent Viaje a las Tinieblas Segunda Edicion.
Me empape las reglas, me puse en el papel de El Señor Tenebroso, juntamos a su otro tío y su padre y nos empezamos a ir de aventuras cada domingo. Todo eso volvía a tener ese olorsito a las partidas de rol de antaño. Se me encendió la bonbilla y fue cuando decidí que era el momento de dar el paso. Le comente al peque el tema de los juegos de rol y como funcionaban , y casi sin terminar de explicarle nada ya quería jugar, "-Siendo un juego friki me gusta seguro" me dijo. Pille la caja roja de 4ª de D&D y se la plante delante. Le gusto , pero la cosa se quedo corto con la caja. Mire por Internet a ver de que forma mas económica y completa podíamos mejor la presente caja y fue cuando descubrí Aventuras en la Marca del Este. Pille su edición de bolsillo (compra recomendadisima) y le volvió a gustar. Pero ya se despertó en mi La Bestia. Si vamos a jugar tenia que ser con algo grande y eso seria D&D 3.5. No teniendo los manuales y me lance a buscarlos, pero era una tarea difícil y algo cara. Entonces encontré la solución, Devir iva a lanzar Pathfinder, una versión mejorada de 3.5 que era incluso mejor. Me empape de información y decidí que era el juego definitivo y con el que jugaría con el chico. Cogí lo que me dieron por mi cumpleaños (como los niños pequeños) y compre los básicos. Solo quedaba esperar al que dicen es el mejor modulo para 3.5 , El Auge de los Señores de las Runas que Devir lanzaría también pronto. Mientras, pensé en preparar algún modulo de 3.5 o algo así para amenizar la espera. Y un día de esos que me paro a charlar con uno de los jugadores de mi antiguo grupo le comento mi ultima compra y mis planes con el peque. Me dijo que ellos lo habían estado mirando, que el sistema les parecía que era la caña, que estaban pensando en retomar partidas y que querían hacerlo con Pathfinder, le dije que si querían yo podía mastear la que iva a jugar con mi sobrino, que si la preparaba para un grupo , por que no para un segundo. La respuesta fue que si. Y es aquí donde nos encontramos ahora, Devir aun no ha lanzado en manual, pero me agenciado el ingles que voy traduciendome lo poco que vamos jugando a la espera de que lo lancen en español. Mi nuevo grupo de juego es el mismo de hace 12 años y hemos empezado una nueva aventura en un mundo nuevo y con nuevos personajes. Llevamos dos partidas y parece que nuca dejaramos de jugar. Y es aquí donde decido que este blog es una buena idea para narrar todo aquello que vivan el grupo de 4 hermanos enanos, conocidos como Los Hermanos Dalton, recien llegados a Punta Arena. Así que sed bienvenidos todos.





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